Doctor Sánchez Gordillo, supongo

A Sánchez Gordillo lo andaban buscando. La prensa, el PP, algún esperanzado… lo esperaban. El clima de indignación ascendente, que había tenido fugas de presión en las primeras huelgas al Gobierno y que añora por momentos una segunda eclosión del 15-M como un ultimátum, ha tenido de pronto un órdago que va de pataleo insólito a preliminar revolucionario, según.

Lo esperaban todos, los dueños del pan y los que aún lo tienen a gabelas. A ese concepto redux del pan y la Libertad se acoge el parlamentario andaluz para darse foco y ponerle Goma 2 a las instituciones que le dan escaño y voto. La despensa, las habichuelas contadas que relegan la financiación de la deuda a un cataclismo lejano que va vomitando pobres a tus puertas; algo así como las guerras mundiales para Suiza.

Los políticos, en especial este Gobierno cada vez más enrocado, se olían la asonada, con su parlamento vallado, sus toques de atención a los funcionarios y sus admoniciones en general, desde los militares hasta Facua. Hay mucho por lo que preocuparse cuando el que tiene tanto poder pasa tanto miedo.

A la vez, la gente estaba esperando que se hiciera algo, porque la idea del señorito es ahora la del político/banquero/especulador con una faltriquera que es una hoja de Excel en las islas Caimán. Y eso escuece a todos cuando la poda es en tu huerto. Pero el personal, que se ve impotente, no se ve por ahora tan falto de pan como para que la ausencia de libertad o de justicia avale el saqueo de un Mercadona, cuyo jefe alaba lo hacendoso de los chinos.

Tampoco es dejar de ver lo que tiene de brindis al sol, que el supermercado ha rebajado la operación “Primera necesidad” a vandalismo juvenil ofreciendo por sí mismo el rescate a posteriori; que esa superficie es uno de los principales contratantes del país aunque sea en pueblos sin pleno empleo y que, en definitiva, no tiene el aura maligna del causante aprovechón, como esos señores calvos que salen en los dibujos de El Roto.

Siembran algunas dudas los asaltantes cuando, orgullecidos de sus acciones contundentes, pasan a aborrecer la violencia y ven en esto el principio de algo mucho mayor que ellos y que por ahora no es más que irse a Alemania.

Un 11,5% ha aumentado el número de trabajadores españoles allí, donde no se asaltan supermercados.

  1. En la era de la política-espectáculo, lo importante del gesto de los secuaces de Sanchez-Gordillo (pese a ser moralmente debatible) es haber difundido el problema y que sea de nuevo en la agenda política. Que la pobreza extrema esté avanzando es un hecho, y que las protecciones sociales van desapareciendo a mucha velocidad es otro hecho. Las acciones de Sanchez-Gordillo tienen un tufillo a anarquismo rancio y un maniqueismo “nosotros-el sistema” peligroso, pero hay que reconocer que el debate ya está en la calle…

    • Cierto lo del tufillo, aunque lo de la dfusión no creo que vaya a ser más que una tormenta de verano. El asunto no está en la agenda, ha estado en twitter.
      La pobreza extrema avanza y las protecciones sociales van quedando fuera de los recortes, sí, pero los paseíllos toreros de Gordillo, con capote de paseo palestino, nunca terminan en faena. La realidad le hace el quite.

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